La Nueva Era

"Hay señales inconfundibles de que en nuestro tiempo se está produciendo un acontecimiento mitológico-psicológico-histórico importante y extraordinario. Historiadores serios han anunciado el final de una Era, y nuestras incipientes mitologías proclaman el comienzo de otra -la de Acuario-; una Era llena de maravillas y anunciada por portentos. Lo que es seguro es que nuestras viejas dinastías mitológicas, las grandes tradiciones ortodoxas que han guiado y dado forma a la vida de los hombres en este planeta durante miles de años, han empezado a aflojar el dominio que ejercían sobre nuestra imaginación colectiva. Durante la mayor parte de nuestra historia la tendencia mitificadora del hombre ha estado anclada tanto en una proyección literal sobre el paisaje exterior como en formas culturales tradicionales. La primera ancla ya se ha soltado y estamos arrastrando la segunda, azotados por los vientos de cambio".

Stephen Larsen
La Puerta del Chamán

jueves, 22 de enero de 2009

BOLIVIA

No es un acaso que seas el centro de un continente. El símbolo geográfico que cargas debe plasmarse como una marca psíquica y espiritual del gran potencial que en si ERES: una fuerza armónica y conciliadora entre las personalidades o partes que te rodean.

No es un acaso tampoco las intrigas y sinsabores, el descontrol, el desequilibrio, todo ello ha sido el aire propio y ajeno que has inhalado por centurias.

Tu lucha interna ha sido y es por fijarte un ritmo personal, para encontrarte a ti misma, para conservarte íntegra entre tus semejantes, para no desvanecer ante las injurias, las calumnias, las tiranías, las mentiras.

Estás lista para reencontrarte después de años de purgar tus penas, secar las lágrimas y sanar el alma.

Estás aprendiendo a limpiar el corazón, a fortalecerlo con los sanos juicios y los tonos más agradables y elevados.

Eres el centro. Ese centro es el equilibrio, el balance entre las fuerzas extremas, tanto internas como externas.

Tu reequilibrio es el reequilibrio de otros, de esos que esperan con tu ejemplo, aunque hayan quienes te empujen hacia otros pasadizos.

Te has perdido y surcado los caminos de la confusión y la pendencia. Sólo después de hundirse en la ignorancia y la oscuridad, se osa clamar con todas las ganas por la Luz, subir peldaño a peldaño, individual y colectivamente, hacia el destello de la verdadera esencia, una que no condena, una que hace gala de la confianza y del brillo personal, una que es íntegra, honesta y responsable de su divina misión.

domingo, 4 de enero de 2009

REVIRAVUELTA

La historia de la civilización humana ha estado plagada por una redundancia de episodios y anécdotas deliberadas, movidas dramáticas y belicosas, peleas y fricciones insondables y una búsqueda por demás delirante y apasionada por riquezas y poder a cualquier costo. Ha sido la marca registrada que generaciones y generaciones de hombres y mujeres han impreso sobre la propia superficie del planeta Tierra, una morada sensible y susceptible a las criaturas que siempre ha albergado con modesta paciencia.
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El tiempo terrestre no se ajusta al tiempo humano, peor a los preceptos caprichosos que la mente de este ha intentado imponerle por milenios. La Tierra ha sabido responder a medida, por veces se ha sacudido las espaldas inquietantemente. En otras oportunidades, sus esporádicas mudanzas de su temperatura corporal, a manera de una pasajera fiebre o un leve escalofrío, ha cambiado por completo el habitat humano por décadas e incluso siglos. Es que los días humanos son geológicamente tan breves. Por eso la Tierra suele esperar, no es que simplemente espere, pero sin importarle el temperamento de aquellos y aaquellas que la pueblan, siempre les ofrece los mejores frutos. De cualquier forma, es una testigo eterna de las alegrías y tristezas de todas las criaturas que abraza, incluso de hombres y mujeres, de sus sociedades y ciudades. Es testigo permanente del sufrimiento de las guerras y las hambres e inclusive de su propia furia contra sus habitantes, en forma de huracanes y tempestades. Y muy cierto es que la Tierra desde un principio siempre ha comulgado muy estrechamente con todas sus criaturas, las ha sostenido mientras han durado. Aún lo hace y no dudará en continuar haciéndolo. En este juego conjunto y tan estrecho de las energías, sean éstas animales, vegetales, humanas, telúricas o espaciales, todo llega a satisfacer un objetivo imperceptible a simple vista, algo que en si se alarga al tiempo y a los límites vitales de una simple generación o varias.

La especie humana en su limitada abstracción temporal siempre ha sentido y siente los atavíos de su existencia en una época y en un lugar determinados, muchas veces interpretado como "separados" de ella, un mundo que le sirve como un mero escenario con el que posee contacto para simplemente usufructuar, de la manera que le sea más conveniente, de todos los recursos que ofrece. Así, han sido sólo generaciones muy posteriores las que han podido deducir la visión limitada de los actos de sus antecesores, y les han permitido reflexionar el ahora comparándolo con el pasado y sus repercusiones con todo aquello que les rodea.

La Tierra es paciente. Pues, en todo este proceso de un despertar generacional, los hombres y mujeres presentes comienzan a escuchar otras voces y a percibir otros colores. Muchos, sin duda, reclamarán que la historia y las cosas poco han cambiado, que los hombres continúan tan necios como antes en su afán de control, riqueza y poder. A diferencia de los hombres, la Tierra suele ser muy tolerante, ya que el despertar de una conciencia depende de muchísimos factores interconectados a través del tiempo y del espacio.

Fácil es llegar a evidenciar cada vez más un discurrir de acciones exóticas, en que muchos intentan repetir, con absolutamente todas las herramientas a su alcance, una especie de vuelta hacia atrás, un status quo mental y espiritual reflejado en varias áreas humanas. Con ahínco y desespero quieren colocar a la conciencia humana de nuevo en el pequeño cautiverio al que por mucho tiempo fue forzada. No obstante, las viejas fórmulas y mañas trastabillan y con grandísima más fuerza todos aquellos quienes siempre se han limitado a ajustarse a los padrones de tan obtusos designios. Si ellos mínimamente supieran los planes de una Tierra que los emplea ahora como los últimos recordatorios para los que vendrán, de aquello que no más debe volver a repetirse. Todo esto en un tipo de nueva conjuración y conformación de las energías en el plano terrestre. Sin más, las bases sobre las que normalmente se ha asentado la historia de los pueblos se resquebraja de manera vehemente.

Las nuevas generaciones están siendo formadas por contingentes humanos cada vez más cuantiosos y poderosos en contenido, cuyas expresiones asombrarán cada vez más el entendimiento de sus progenitores. No sólo son capaces de triturar la lógica desactualizada de sus padres sino de aliviar vigorosamente sus corazones. Y ante esto no hay arma mental capaz de detenerlos. No hay leyes ni tampoco parámetros escritos en simple papel. Las conjeturas, los falsos juicios y las suposiciones se derrumban y de sus ruinas se levanta una verdad más cristalina e íntegra, una que contempla amor, honestidad y compasión por todos los que vinieron, los que están y, sobretodo, por todos los que todavía no han llegado.
Un gran 2009 a todos!

domingo, 21 de diciembre de 2008

COMUNICACIÓN

Un gran aspecto que nos distingue a los seres humanos del resto de los seres biológicos, es el desarrollo del lenguaje oral y escrito. Esto, de ninguna manera, significa que los demás seres vivos no se comuniquen. En síntesis, lo hacen, pero obviando el uso de las palabras como tal.
La palabra es un recurso sorprendente de comunicación, pero por si misma, es limitada, limitada si simplemente valorada por sus atributos racionales y de estética. Es justo el abuso de estos dos factores de los que se valen las grandes campañas publicitarias y políticas para impregnar al espectador de una imagen alusiva e ilusiva, a manera de una inducción hipnótica de las masas.
La palabra emitida es sólo el producto de la liberación de una energía mental, muchas veces, y cardíaca en otras, o entonces el equilibrio y combinación de ambas, la que llega a condensarse de manera verbal o escrita valorando no solamente el significado individual de cada una, sino el contexto que llega a conformar dentro de un conjunto de ellas. Aquí, hay mucho más en juego que una simple combinación de letras que pueden expresar un mero pensamiento o sentimiento.
El más profundo sentido de la palabra está en su emisor, pues la palabra oral y escrita son sobretodo vibración y su fuerza depende únicamente de aquel que las emite. Así, un discurso tendrá significados completamente diferentes si pronunciados por dos personas, sea quien sea. Uno de los discursos puede ser muy positivo y calar hondo, el otro, totalmente idéntico en palabras, puede causar mala impresión. La consistencia y verdadera expresión de las frases depende exclusivamente de aquella entidad que impregna su propia energía y densidad en ellas. Es esa misma energía la que recibimos al escucharlas y leerlas.
Hay un factor sonoro que es indudablemente esencial en la emisión de un conjunto de palabras. Muchas veces, éstas son sólo el complemento de un talentoso mensajero de conocimiento e ideas. Aquí, la sonoridad vibratoria de las palabras es un elemento sin parangón. Son estos inapreciables y sutiles decibeles los que posibilitan destrabar las férreas auto-defensas mentales de una persona para colocarla ante una verdad imperceptible, de otra manera. No es por nada, que en las sociedades antiguas las historias eran pasadas de una generación a otra a través de la palabra oral. Grandes sabios y oradores como Sócrates o Jesús reunían grandes multitudes y nunca dejaron sus enseñanzas de forma escrita.
La capacidad de percibir la verdad a través de las vibraciones sonoras es propia de todo ser vivo. Tanto el reino vegetal como animal son afectados por esta cuestión. En el reino animal, es donde esto toma tonos mucho más altos, pues animales de todas las especies usan las frecuencias de sonido para comunicar sus necesidades a los individuos de su misma especie, así como para distinguir los peligros que les acechan. Las serpientes perciben los movimientos de sus presas con tan solo el movimiento oscilatorio de sus lenguas, las que captan las ondas vibratorias que repercuten en su medioambiente. Las ballenas escuchan el llamado de su pareja para aparearse a miles de kilometros en los océanos. Las aves migran de un continente al otro guiándose por pequeños impulsos electromagnéticos generados por la Tierra, dependiendo la estación del año. Los perros huelen el peligro, percibiendo los feromonios que suelta una persona.
Las palabras, pues, en las sociedades que hemos construido, son ciertamente importantes. Sin embargo, como mamíferos únicos que hacemos parte del reino terrestre, tenemos la capacidad de sondar ese instinto intuitivo que nos habilita a comunicarnos sin restricciones con nuestros semejantes, a la vez que con nuestro medio ambiente y de modo impensable. Evitar hacerlo, es esconderse de la verdad, es aceptar el embuste o ser partícipe de ello cuando sucede.
Como seres humanos, el uso de la palabra es de máxima responsabilidad y, sobretodo, un ejercicio permanente de equilibrio. Sólo así, llegaremos a ser plenos regentes de este planeta y usufructuar por completo el regalo de la vida en abundancia.

Madre Tierra

Madre Tierra
Foto de laTierra tomada desde la sonda japonesa Moon Orbiter Kaguya

Electric Storm

.......... En Marzo 02 de 2014, primera noche de Carnaval se derrama el cielo sobre la ciudad de Santa cruz de la Sierra, Bolivia. Estas imágenes pueden servir como un pequeño testimonio de lo que ocurrió.................. ...................................................... ...................................................... On March 2, 2014, on the first day of Carnival, it pours rain all over the city of Santa Cruz de la Sierra, in Bolivia. This footage may serve as a short testimony of what happened... Para facilitar su subida a Internet, la calidad de imágen se ha reducido notablemente. Espero lo disfruten!

Colores

..........................Tercer segmenro de "En el Cielo y en la Tierra"...........