La Nueva Era

"Hay señales inconfundibles de que en nuestro tiempo se está produciendo un acontecimiento mitológico-psicológico-histórico importante y extraordinario. Historiadores serios han anunciado el final de una Era, y nuestras incipientes mitologías proclaman el comienzo de otra -la de Acuario-; una Era llena de maravillas y anunciada por portentos. Lo que es seguro es que nuestras viejas dinastías mitológicas, las grandes tradiciones ortodoxas que han guiado y dado forma a la vida de los hombres en este planeta durante miles de años, han empezado a aflojar el dominio que ejercían sobre nuestra imaginación colectiva. Durante la mayor parte de nuestra historia la tendencia mitificadora del hombre ha estado anclada tanto en una proyección literal sobre el paisaje exterior como en formas culturales tradicionales. La primera ancla ya se ha soltado y estamos arrastrando la segunda, azotados por los vientos de cambio".

Stephen Larsen
La Puerta del Chamán

domingo, 4 de enero de 2009

REVIRAVUELTA

La historia de la civilización humana ha estado plagada por una redundancia de episodios y anécdotas deliberadas, movidas dramáticas y belicosas, peleas y fricciones insondables y una búsqueda por demás delirante y apasionada por riquezas y poder a cualquier costo. Ha sido la marca registrada que generaciones y generaciones de hombres y mujeres han impreso sobre la propia superficie del planeta Tierra, una morada sensible y susceptible a las criaturas que siempre ha albergado con modesta paciencia.
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El tiempo terrestre no se ajusta al tiempo humano, peor a los preceptos caprichosos que la mente de este ha intentado imponerle por milenios. La Tierra ha sabido responder a medida, por veces se ha sacudido las espaldas inquietantemente. En otras oportunidades, sus esporádicas mudanzas de su temperatura corporal, a manera de una pasajera fiebre o un leve escalofrío, ha cambiado por completo el habitat humano por décadas e incluso siglos. Es que los días humanos son geológicamente tan breves. Por eso la Tierra suele esperar, no es que simplemente espere, pero sin importarle el temperamento de aquellos y aaquellas que la pueblan, siempre les ofrece los mejores frutos. De cualquier forma, es una testigo eterna de las alegrías y tristezas de todas las criaturas que abraza, incluso de hombres y mujeres, de sus sociedades y ciudades. Es testigo permanente del sufrimiento de las guerras y las hambres e inclusive de su propia furia contra sus habitantes, en forma de huracanes y tempestades. Y muy cierto es que la Tierra desde un principio siempre ha comulgado muy estrechamente con todas sus criaturas, las ha sostenido mientras han durado. Aún lo hace y no dudará en continuar haciéndolo. En este juego conjunto y tan estrecho de las energías, sean éstas animales, vegetales, humanas, telúricas o espaciales, todo llega a satisfacer un objetivo imperceptible a simple vista, algo que en si se alarga al tiempo y a los límites vitales de una simple generación o varias.

La especie humana en su limitada abstracción temporal siempre ha sentido y siente los atavíos de su existencia en una época y en un lugar determinados, muchas veces interpretado como "separados" de ella, un mundo que le sirve como un mero escenario con el que posee contacto para simplemente usufructuar, de la manera que le sea más conveniente, de todos los recursos que ofrece. Así, han sido sólo generaciones muy posteriores las que han podido deducir la visión limitada de los actos de sus antecesores, y les han permitido reflexionar el ahora comparándolo con el pasado y sus repercusiones con todo aquello que les rodea.

La Tierra es paciente. Pues, en todo este proceso de un despertar generacional, los hombres y mujeres presentes comienzan a escuchar otras voces y a percibir otros colores. Muchos, sin duda, reclamarán que la historia y las cosas poco han cambiado, que los hombres continúan tan necios como antes en su afán de control, riqueza y poder. A diferencia de los hombres, la Tierra suele ser muy tolerante, ya que el despertar de una conciencia depende de muchísimos factores interconectados a través del tiempo y del espacio.

Fácil es llegar a evidenciar cada vez más un discurrir de acciones exóticas, en que muchos intentan repetir, con absolutamente todas las herramientas a su alcance, una especie de vuelta hacia atrás, un status quo mental y espiritual reflejado en varias áreas humanas. Con ahínco y desespero quieren colocar a la conciencia humana de nuevo en el pequeño cautiverio al que por mucho tiempo fue forzada. No obstante, las viejas fórmulas y mañas trastabillan y con grandísima más fuerza todos aquellos quienes siempre se han limitado a ajustarse a los padrones de tan obtusos designios. Si ellos mínimamente supieran los planes de una Tierra que los emplea ahora como los últimos recordatorios para los que vendrán, de aquello que no más debe volver a repetirse. Todo esto en un tipo de nueva conjuración y conformación de las energías en el plano terrestre. Sin más, las bases sobre las que normalmente se ha asentado la historia de los pueblos se resquebraja de manera vehemente.

Las nuevas generaciones están siendo formadas por contingentes humanos cada vez más cuantiosos y poderosos en contenido, cuyas expresiones asombrarán cada vez más el entendimiento de sus progenitores. No sólo son capaces de triturar la lógica desactualizada de sus padres sino de aliviar vigorosamente sus corazones. Y ante esto no hay arma mental capaz de detenerlos. No hay leyes ni tampoco parámetros escritos en simple papel. Las conjeturas, los falsos juicios y las suposiciones se derrumban y de sus ruinas se levanta una verdad más cristalina e íntegra, una que contempla amor, honestidad y compasión por todos los que vinieron, los que están y, sobretodo, por todos los que todavía no han llegado.
Un gran 2009 a todos!

domingo, 21 de diciembre de 2008

COMUNICACIÓN

Un gran aspecto que nos distingue a los seres humanos del resto de los seres biológicos, es el desarrollo del lenguaje oral y escrito. Esto, de ninguna manera, significa que los demás seres vivos no se comuniquen. En síntesis, lo hacen, pero obviando el uso de las palabras como tal.
La palabra es un recurso sorprendente de comunicación, pero por si misma, es limitada, limitada si simplemente valorada por sus atributos racionales y de estética. Es justo el abuso de estos dos factores de los que se valen las grandes campañas publicitarias y políticas para impregnar al espectador de una imagen alusiva e ilusiva, a manera de una inducción hipnótica de las masas.
La palabra emitida es sólo el producto de la liberación de una energía mental, muchas veces, y cardíaca en otras, o entonces el equilibrio y combinación de ambas, la que llega a condensarse de manera verbal o escrita valorando no solamente el significado individual de cada una, sino el contexto que llega a conformar dentro de un conjunto de ellas. Aquí, hay mucho más en juego que una simple combinación de letras que pueden expresar un mero pensamiento o sentimiento.
El más profundo sentido de la palabra está en su emisor, pues la palabra oral y escrita son sobretodo vibración y su fuerza depende únicamente de aquel que las emite. Así, un discurso tendrá significados completamente diferentes si pronunciados por dos personas, sea quien sea. Uno de los discursos puede ser muy positivo y calar hondo, el otro, totalmente idéntico en palabras, puede causar mala impresión. La consistencia y verdadera expresión de las frases depende exclusivamente de aquella entidad que impregna su propia energía y densidad en ellas. Es esa misma energía la que recibimos al escucharlas y leerlas.
Hay un factor sonoro que es indudablemente esencial en la emisión de un conjunto de palabras. Muchas veces, éstas son sólo el complemento de un talentoso mensajero de conocimiento e ideas. Aquí, la sonoridad vibratoria de las palabras es un elemento sin parangón. Son estos inapreciables y sutiles decibeles los que posibilitan destrabar las férreas auto-defensas mentales de una persona para colocarla ante una verdad imperceptible, de otra manera. No es por nada, que en las sociedades antiguas las historias eran pasadas de una generación a otra a través de la palabra oral. Grandes sabios y oradores como Sócrates o Jesús reunían grandes multitudes y nunca dejaron sus enseñanzas de forma escrita.
La capacidad de percibir la verdad a través de las vibraciones sonoras es propia de todo ser vivo. Tanto el reino vegetal como animal son afectados por esta cuestión. En el reino animal, es donde esto toma tonos mucho más altos, pues animales de todas las especies usan las frecuencias de sonido para comunicar sus necesidades a los individuos de su misma especie, así como para distinguir los peligros que les acechan. Las serpientes perciben los movimientos de sus presas con tan solo el movimiento oscilatorio de sus lenguas, las que captan las ondas vibratorias que repercuten en su medioambiente. Las ballenas escuchan el llamado de su pareja para aparearse a miles de kilometros en los océanos. Las aves migran de un continente al otro guiándose por pequeños impulsos electromagnéticos generados por la Tierra, dependiendo la estación del año. Los perros huelen el peligro, percibiendo los feromonios que suelta una persona.
Las palabras, pues, en las sociedades que hemos construido, son ciertamente importantes. Sin embargo, como mamíferos únicos que hacemos parte del reino terrestre, tenemos la capacidad de sondar ese instinto intuitivo que nos habilita a comunicarnos sin restricciones con nuestros semejantes, a la vez que con nuestro medio ambiente y de modo impensable. Evitar hacerlo, es esconderse de la verdad, es aceptar el embuste o ser partícipe de ello cuando sucede.
Como seres humanos, el uso de la palabra es de máxima responsabilidad y, sobretodo, un ejercicio permanente de equilibrio. Sólo así, llegaremos a ser plenos regentes de este planeta y usufructuar por completo el regalo de la vida en abundancia.

viernes, 10 de octubre de 2008

CAMBIOS MAGNÉTICOS

Las transformaciones por las que atraviesa nuestra Tierra se proyectan en todas las naciones que sostiene. Los cambios no son simplemente climáticos, geológicos y físicos en general, se adentran también en los contextos culturales, sociales, filosóficos, políticos y económicos de los pueblos; se reflejan incluso en mudanzas de índole fisiológico y perceptivo de las personas. Estas transmutaciones siempre han sido una constante a lo largo del tiempo. La diferencia actual radica en la aceleración de estos procesos a nivel global.

Cuando hablamos de cuerpos pequeños y grandes, hacemos también referencia implícita de todas sus partes diminutas e ínfimas que los constituyen, de sus cargas atómicas y de los intercambios electromagnéticos y electroquímicos que se establecen dentro y fuera de los elementos energéticos que construyen nuestro entorno y escenarios del día a día.

Estas cargas y fuerzas electromagnéticas están por todas partes del universo. Están fuera y dentro de nosotros mismos. Por tal motivo, toda interacción entre cuerpos causa inevitablemente dinámicas variadas en sus movimientos y accionar, todo siendo conducido por frecuencias magnéticas de toda intensidad. Por consiguiente, todos los cuerpos en su escala más amplia (rocas, plantas, animales y personas) contienen sus propios campos electromagnéticos. Esto no es una novedad; lo que tal vez lo sea para muchos, es la forma cómo estas energías son colocadas en movimiento a través de los cuerpos, pudiendo la propia acción moldear y modular la intensidad de estos campos electromagnéticos y sus influencias.

Así, una acción, un movimiento inesperado, una interacción con otros cuerpos y, yendo más lejos, un pensamiento, un deseo o una palabra son representaciones electromagnéticas puestas en marcha por su emisor -en estos casos específicos, nos referimos a personas-. Las personas somos entonces canales energéticos de fuerzas cósmicas muy grandes, las que consciente e inconscientemente ejecutamos a diario a través de padrones comportamentales, emocionales y psíquicos.

El ser humano es una herramienta cósmica de todas sus fuerzas y, como tal, es capaz de influir energéticamente todo su entorno, así como ser influenciado recíprocamente por éste.

Cada cierto tiempo, aparecen grandes cambios electromagnéticos, tanto en el cosmos como en el plano terrestre. Oscilaciones súbitas del electromagnetismo solar llegan a afectar todo el ecosistema planetario. La propia rotación terrestre no es completamente estable y cada cierto periodo, ésta puede cambiar su rotación, grado de inclinación con respecto al Sol e incluso su revolución sobre su propio eje.

Toda esta grandiosa dinámica cósmica y terrestre produce mudanzas electroquímicas en los seres vivos que habitan el planeta, creándose ciclos intermitentes dentro y fuera de la corteza del planeta. Estos ciclos vitales son los que han ido moldeando la evolución de este mundo y sus criaturas para que lleguemos a estar donde estamos en este momento.

A través de grandes cataclismos, grandes especies de animales como los dinosaurios tuvieron que desaparecer, para dar paso a otras, hasta el advenimiento del ser humano como lo conocemos en la actualidad. Así, también, de tiempos en tiempos, cambios climáticos y geológicos van apareciendo para transformar no sólo el habitat físico de hombres y mujeres, pero de manera mucho más poderosa su habitat psíquico.

Mucho se está hablando del sobrecalentamiento terrestre. Este tipo de cambios climáticos siempre ha constado en la historia terrestre, incluso desde mucho antes de la aparición del hombre sobre la tierra. Se dice que el hombre tiene mucho que ver con este factor climático. En cierto sentido sí, aunque sólo para acelerar un proceso natural que tarde o temprano acabaría sucediendo de cualquier forma, pues hace parte de los ciclos terrestres, ciclos igualmente determinados por las grandes corrientes marinas.

todo este fantástico y complejo juego, muy bien diseñado por la Ingeniería Cósmica no ha sido dejado al azar, ni depende de elementos casuales. Es, por consiguiente, un proyecto magistral para el desenvolvimiento de la conciencia, donde cada partícula y evento colabora hacia su expansión. Con todo esto, entenderemos mejor el siguiente punto, que tiene que ver con toda esa realidad inmediata que nos rodea.

Si hay algo que ha comenzado a marcar esta primera década del nuevo milenio, es la gran agresividad de las tempestades, ciclones, sismos y no sólo sus intensidades, sino sus frecuencias, pudiendo aparecer a cualquier hora y lugar. Claro, hay zonas normalmente proclives a estos fenómenos, pero éstos están manifestándose en sitios donde eran raros o inexistentes.

Lo que está caracterizando nuestra contemporaneidad son cada vez más las situaciones inesperadas e inusitadas -pasándonos ya un poco al ámbito de los quehaceres humanos-, pues no podemos desvincular las ocurrencias físicas y climáticas del planeta con las actividades de las poblaciones mundiales, ya que si hay un atributo que es común a todas sus partes, ésa es la reciprocidad entre todas las piezas en juego.

Para continuar con esto, me remonto al siglo XX, al año de 1989, año que destaca la caída del muro de Berlín, como también la de todo un sistema fallido de la política y de la economía de los pueblos. Podemos observar aquello como un gran símbolo físico de la conciencia humana, uno que ya nos daba indicios sobre otras caídas subsecuentes, inesperadas e inusitadas que se irían presentando.

La caída de las bolsas y de los sistemas financieros hace parte de este proceso, un sistema que sentó sus bases sobre una alta especulación y números virtuales. En otras palabras, esto representa el desplome de una exacerbada ansiedad de lucro y de un mal empleo del capital mundial. La economía representa el fluido vital que alimenta los pueblos. Y, es obvio, que si está contaminado, acabará dañando la conciencia de los mismos. La depuración de "la sangre" es esencial para que el cuerpo y sobretodo el espíritu de las naciones alcance un nivel óptimo de salud, limpiándose de los parásitos y toxinas que le impiden alcanzar una salud mucho más íntegra.

Las tempestades continúan.

A esto vamos añadiendo otros factores, a tipo de obstáculos, que paulaatinamente están cayendo, pues es necesario para que este cuerpo llamado humanidad consiga recuperarse de su adormecimiento, un bello cuerpo que va despertando, paso a paso, a jalones por veces.

El colapso del poder, como se ha distinguido a lo largo de miles de años humanos, es otro de los puntos fundamentales de desestructuración. Es algo que está siendo trabajado de muchas formas, en muchas naciones del orbe. El fundamentalismo, en sus diferentes facetas, no es más que un acto desesperado para impedir un cambio inminente, es el miedo, por no decir pavor, por lo nuevo. Por veces, aparece una especie de dolencia terminal reflejada en una cierta nostalgia por épocas milenarias, por la vuelta a doctrinas y regímenes obsoletos y caducos, algo que, en si, los terremotos y las tormentas de la vida se encargan de transformar. Vivimos tiempos inusitados y muchas cosas no son lo que realmente aparentan ser.

Los engaños y la fuerza bruta, incluso las más rebuscadas artimañas del poder tienden a ser ineficaces ante un pueblo que gana día a día más conciencia de si mismo. La verdad se torna más que evidente. Así, gobernantes abusivos, mal intencionados, ególatras y corruptos van cayendo de las más diversas formas, cada forma siendo un reflejo directo de sus propias armadillas y acciones.

Vivimos tiempos muy especiales, tiempos de gran integración con todas las partes, las que estamos aprendiendo a respetar y venerar por separado y también en su conjunto como un todo. Así como estamos vivenciando una era de integración, es una igualmente de gran responsabilidad, pues cada ser humano va descubriendo que tiene muchísimo que ver con todo y con absolutamente todos.

Madre Tierra

Madre Tierra
Foto de laTierra tomada desde la sonda japonesa Moon Orbiter Kaguya

Electric Storm

.......... En Marzo 02 de 2014, primera noche de Carnaval se derrama el cielo sobre la ciudad de Santa cruz de la Sierra, Bolivia. Estas imágenes pueden servir como un pequeño testimonio de lo que ocurrió.................. ...................................................... ...................................................... On March 2, 2014, on the first day of Carnival, it pours rain all over the city of Santa Cruz de la Sierra, in Bolivia. This footage may serve as a short testimony of what happened... Para facilitar su subida a Internet, la calidad de imágen se ha reducido notablemente. Espero lo disfruten!

Colores

..........................Tercer segmenro de "En el Cielo y en la Tierra"...........