La Nueva Era

"Hay señales inconfundibles de que en nuestro tiempo se está produciendo un acontecimiento mitológico-psicológico-histórico importante y extraordinario. Historiadores serios han anunciado el final de una Era, y nuestras incipientes mitologías proclaman el comienzo de otra -la de Acuario-; una Era llena de maravillas y anunciada por portentos. Lo que es seguro es que nuestras viejas dinastías mitológicas, las grandes tradiciones ortodoxas que han guiado y dado forma a la vida de los hombres en este planeta durante miles de años, han empezado a aflojar el dominio que ejercían sobre nuestra imaginación colectiva. Durante la mayor parte de nuestra historia la tendencia mitificadora del hombre ha estado anclada tanto en una proyección literal sobre el paisaje exterior como en formas culturales tradicionales. La primera ancla ya se ha soltado y estamos arrastrando la segunda, azotados por los vientos de cambio".

Stephen Larsen
La Puerta del Chamán

domingo, 21 de diciembre de 2008

COMUNICACIÓN

Un gran aspecto que nos distingue a los seres humanos del resto de los seres biológicos, es el desarrollo del lenguaje oral y escrito. Esto, de ninguna manera, significa que los demás seres vivos no se comuniquen. En síntesis, lo hacen, pero obviando el uso de las palabras como tal.
La palabra es un recurso sorprendente de comunicación, pero por si misma, es limitada, limitada si simplemente valorada por sus atributos racionales y de estética. Es justo el abuso de estos dos factores de los que se valen las grandes campañas publicitarias y políticas para impregnar al espectador de una imagen alusiva e ilusiva, a manera de una inducción hipnótica de las masas.
La palabra emitida es sólo el producto de la liberación de una energía mental, muchas veces, y cardíaca en otras, o entonces el equilibrio y combinación de ambas, la que llega a condensarse de manera verbal o escrita valorando no solamente el significado individual de cada una, sino el contexto que llega a conformar dentro de un conjunto de ellas. Aquí, hay mucho más en juego que una simple combinación de letras que pueden expresar un mero pensamiento o sentimiento.
El más profundo sentido de la palabra está en su emisor, pues la palabra oral y escrita son sobretodo vibración y su fuerza depende únicamente de aquel que las emite. Así, un discurso tendrá significados completamente diferentes si pronunciados por dos personas, sea quien sea. Uno de los discursos puede ser muy positivo y calar hondo, el otro, totalmente idéntico en palabras, puede causar mala impresión. La consistencia y verdadera expresión de las frases depende exclusivamente de aquella entidad que impregna su propia energía y densidad en ellas. Es esa misma energía la que recibimos al escucharlas y leerlas.
Hay un factor sonoro que es indudablemente esencial en la emisión de un conjunto de palabras. Muchas veces, éstas son sólo el complemento de un talentoso mensajero de conocimiento e ideas. Aquí, la sonoridad vibratoria de las palabras es un elemento sin parangón. Son estos inapreciables y sutiles decibeles los que posibilitan destrabar las férreas auto-defensas mentales de una persona para colocarla ante una verdad imperceptible, de otra manera. No es por nada, que en las sociedades antiguas las historias eran pasadas de una generación a otra a través de la palabra oral. Grandes sabios y oradores como Sócrates o Jesús reunían grandes multitudes y nunca dejaron sus enseñanzas de forma escrita.
La capacidad de percibir la verdad a través de las vibraciones sonoras es propia de todo ser vivo. Tanto el reino vegetal como animal son afectados por esta cuestión. En el reino animal, es donde esto toma tonos mucho más altos, pues animales de todas las especies usan las frecuencias de sonido para comunicar sus necesidades a los individuos de su misma especie, así como para distinguir los peligros que les acechan. Las serpientes perciben los movimientos de sus presas con tan solo el movimiento oscilatorio de sus lenguas, las que captan las ondas vibratorias que repercuten en su medioambiente. Las ballenas escuchan el llamado de su pareja para aparearse a miles de kilometros en los océanos. Las aves migran de un continente al otro guiándose por pequeños impulsos electromagnéticos generados por la Tierra, dependiendo la estación del año. Los perros huelen el peligro, percibiendo los feromonios que suelta una persona.
Las palabras, pues, en las sociedades que hemos construido, son ciertamente importantes. Sin embargo, como mamíferos únicos que hacemos parte del reino terrestre, tenemos la capacidad de sondar ese instinto intuitivo que nos habilita a comunicarnos sin restricciones con nuestros semejantes, a la vez que con nuestro medio ambiente y de modo impensable. Evitar hacerlo, es esconderse de la verdad, es aceptar el embuste o ser partícipe de ello cuando sucede.
Como seres humanos, el uso de la palabra es de máxima responsabilidad y, sobretodo, un ejercicio permanente de equilibrio. Sólo así, llegaremos a ser plenos regentes de este planeta y usufructuar por completo el regalo de la vida en abundancia.

viernes, 10 de octubre de 2008

CAMBIOS MAGNÉTICOS

Las transformaciones por las que atraviesa nuestra Tierra se proyectan en todas las naciones que sostiene. Los cambios no son simplemente climáticos, geológicos y físicos en general, se adentran también en los contextos culturales, sociales, filosóficos, políticos y económicos de los pueblos; se reflejan incluso en mudanzas de índole fisiológico y perceptivo de las personas. Estas transmutaciones siempre han sido una constante a lo largo del tiempo. La diferencia actual radica en la aceleración de estos procesos a nivel global.

Cuando hablamos de cuerpos pequeños y grandes, hacemos también referencia implícita de todas sus partes diminutas e ínfimas que los constituyen, de sus cargas atómicas y de los intercambios electromagnéticos y electroquímicos que se establecen dentro y fuera de los elementos energéticos que construyen nuestro entorno y escenarios del día a día.

Estas cargas y fuerzas electromagnéticas están por todas partes del universo. Están fuera y dentro de nosotros mismos. Por tal motivo, toda interacción entre cuerpos causa inevitablemente dinámicas variadas en sus movimientos y accionar, todo siendo conducido por frecuencias magnéticas de toda intensidad. Por consiguiente, todos los cuerpos en su escala más amplia (rocas, plantas, animales y personas) contienen sus propios campos electromagnéticos. Esto no es una novedad; lo que tal vez lo sea para muchos, es la forma cómo estas energías son colocadas en movimiento a través de los cuerpos, pudiendo la propia acción moldear y modular la intensidad de estos campos electromagnéticos y sus influencias.

Así, una acción, un movimiento inesperado, una interacción con otros cuerpos y, yendo más lejos, un pensamiento, un deseo o una palabra son representaciones electromagnéticas puestas en marcha por su emisor -en estos casos específicos, nos referimos a personas-. Las personas somos entonces canales energéticos de fuerzas cósmicas muy grandes, las que consciente e inconscientemente ejecutamos a diario a través de padrones comportamentales, emocionales y psíquicos.

El ser humano es una herramienta cósmica de todas sus fuerzas y, como tal, es capaz de influir energéticamente todo su entorno, así como ser influenciado recíprocamente por éste.

Cada cierto tiempo, aparecen grandes cambios electromagnéticos, tanto en el cosmos como en el plano terrestre. Oscilaciones súbitas del electromagnetismo solar llegan a afectar todo el ecosistema planetario. La propia rotación terrestre no es completamente estable y cada cierto periodo, ésta puede cambiar su rotación, grado de inclinación con respecto al Sol e incluso su revolución sobre su propio eje.

Toda esta grandiosa dinámica cósmica y terrestre produce mudanzas electroquímicas en los seres vivos que habitan el planeta, creándose ciclos intermitentes dentro y fuera de la corteza del planeta. Estos ciclos vitales son los que han ido moldeando la evolución de este mundo y sus criaturas para que lleguemos a estar donde estamos en este momento.

A través de grandes cataclismos, grandes especies de animales como los dinosaurios tuvieron que desaparecer, para dar paso a otras, hasta el advenimiento del ser humano como lo conocemos en la actualidad. Así, también, de tiempos en tiempos, cambios climáticos y geológicos van apareciendo para transformar no sólo el habitat físico de hombres y mujeres, pero de manera mucho más poderosa su habitat psíquico.

Mucho se está hablando del sobrecalentamiento terrestre. Este tipo de cambios climáticos siempre ha constado en la historia terrestre, incluso desde mucho antes de la aparición del hombre sobre la tierra. Se dice que el hombre tiene mucho que ver con este factor climático. En cierto sentido sí, aunque sólo para acelerar un proceso natural que tarde o temprano acabaría sucediendo de cualquier forma, pues hace parte de los ciclos terrestres, ciclos igualmente determinados por las grandes corrientes marinas.

todo este fantástico y complejo juego, muy bien diseñado por la Ingeniería Cósmica no ha sido dejado al azar, ni depende de elementos casuales. Es, por consiguiente, un proyecto magistral para el desenvolvimiento de la conciencia, donde cada partícula y evento colabora hacia su expansión. Con todo esto, entenderemos mejor el siguiente punto, que tiene que ver con toda esa realidad inmediata que nos rodea.

Si hay algo que ha comenzado a marcar esta primera década del nuevo milenio, es la gran agresividad de las tempestades, ciclones, sismos y no sólo sus intensidades, sino sus frecuencias, pudiendo aparecer a cualquier hora y lugar. Claro, hay zonas normalmente proclives a estos fenómenos, pero éstos están manifestándose en sitios donde eran raros o inexistentes.

Lo que está caracterizando nuestra contemporaneidad son cada vez más las situaciones inesperadas e inusitadas -pasándonos ya un poco al ámbito de los quehaceres humanos-, pues no podemos desvincular las ocurrencias físicas y climáticas del planeta con las actividades de las poblaciones mundiales, ya que si hay un atributo que es común a todas sus partes, ésa es la reciprocidad entre todas las piezas en juego.

Para continuar con esto, me remonto al siglo XX, al año de 1989, año que destaca la caída del muro de Berlín, como también la de todo un sistema fallido de la política y de la economía de los pueblos. Podemos observar aquello como un gran símbolo físico de la conciencia humana, uno que ya nos daba indicios sobre otras caídas subsecuentes, inesperadas e inusitadas que se irían presentando.

La caída de las bolsas y de los sistemas financieros hace parte de este proceso, un sistema que sentó sus bases sobre una alta especulación y números virtuales. En otras palabras, esto representa el desplome de una exacerbada ansiedad de lucro y de un mal empleo del capital mundial. La economía representa el fluido vital que alimenta los pueblos. Y, es obvio, que si está contaminado, acabará dañando la conciencia de los mismos. La depuración de "la sangre" es esencial para que el cuerpo y sobretodo el espíritu de las naciones alcance un nivel óptimo de salud, limpiándose de los parásitos y toxinas que le impiden alcanzar una salud mucho más íntegra.

Las tempestades continúan.

A esto vamos añadiendo otros factores, a tipo de obstáculos, que paulaatinamente están cayendo, pues es necesario para que este cuerpo llamado humanidad consiga recuperarse de su adormecimiento, un bello cuerpo que va despertando, paso a paso, a jalones por veces.

El colapso del poder, como se ha distinguido a lo largo de miles de años humanos, es otro de los puntos fundamentales de desestructuración. Es algo que está siendo trabajado de muchas formas, en muchas naciones del orbe. El fundamentalismo, en sus diferentes facetas, no es más que un acto desesperado para impedir un cambio inminente, es el miedo, por no decir pavor, por lo nuevo. Por veces, aparece una especie de dolencia terminal reflejada en una cierta nostalgia por épocas milenarias, por la vuelta a doctrinas y regímenes obsoletos y caducos, algo que, en si, los terremotos y las tormentas de la vida se encargan de transformar. Vivimos tiempos inusitados y muchas cosas no son lo que realmente aparentan ser.

Los engaños y la fuerza bruta, incluso las más rebuscadas artimañas del poder tienden a ser ineficaces ante un pueblo que gana día a día más conciencia de si mismo. La verdad se torna más que evidente. Así, gobernantes abusivos, mal intencionados, ególatras y corruptos van cayendo de las más diversas formas, cada forma siendo un reflejo directo de sus propias armadillas y acciones.

Vivimos tiempos muy especiales, tiempos de gran integración con todas las partes, las que estamos aprendiendo a respetar y venerar por separado y también en su conjunto como un todo. Así como estamos vivenciando una era de integración, es una igualmente de gran responsabilidad, pues cada ser humano va descubriendo que tiene muchísimo que ver con todo y con absolutamente todos.

lunes, 22 de septiembre de 2008

AROMA Y SON

La ignorancia humana siempre ha tratado de imponer sus propias leyes mentales e intelectuales. Muchos intentan obviar el mecanismo normal y natural del sistema vital que todo lo rodea. La testarudez humana es tan grande que intenta imponer sus razones al propio sistema natural de la vida y sus procesos. El resultado obviamente siempre ha sido por demás crítico y menguado, a no ser por el reconocimiento de las limitaciones mentales de los hombres y de las mujeres para solucionar sus propios conflictos. Llegar a reconocer que el ser humano está limitado por su mente es un proceso importante para que podamos trascender como humanos.
Muchos han colocado la mente como un objeto de culto. No es por acaso que en el mercado hayan cientos de libros sobre el tema, de cómo ser capaces de expandir la mente y de cómo dominarla. Por cierto, la mente parece haberse salido de control y, por consiguiente, hay que recurrir a su dominio y domesticación. La mente es un instrumento invalorable del ser humano, no un organismo gigante, separado de él, que inclusive algunos nos pasan la impresión que ha tomado control de este mundo y poco podemos hacer para detenerla.
La construcción de un mundo mental ha sido la base de la civilización moderna, alimentada por un poderoso combustible: el pensamiento. El pensamiento es un recurso magnífico del ser humano que bien conducido sólo nos ofrece verdad y sabiduría. El pensamiento tergiversado, por otro lado, es un arma de doble filo que lo único que hace es perder a la persona dentro de los laberintos de la mente. No es por nada que podemos relacionar mente con mentir, palabras que contienen una cierta similitud en su estructura ortográfica latina. Ciertamente que la mente hace un gran trabajo mediante su manifestación ambigua o dual, pues la mente si no es bien utilizada, se pierde en la dicotomía del propio órgano que le sirve de canal: el cerebro humano, dividido en dos hemisferios y limitado por la cavidad craneal. El intelecto humano le ha dado a la mente facultades orgánicas y en sociedades donde el organicismo se ha hecho tan importante, esta visión ha permanecido hasta ahora.
Pareciera que no lo hemos hecho tan bien a lo largo de la historia. Bueno, hemos conseguido sobrevivir como especie y para continuar en esa ruta, muchos redundarán en la importancia de expandir mucho más las capacidades mentales del ser humano. Estamos en ese camino y a veces hay la sensación de que las cosas se están poniento un tanto confusas, fuera de control.
Tal vez sea la hora de detenernos un poco y admitir que nuestra mente humana es una herramienta fantástica, pero que por si sola no sacará a la humanidad de los desvaríos que le hemos "permitido" crear. Y si nos referimos a ignorancia humana, ha sido por la voluntad férrea que hombres y mujeres han colocado en omitir o ignorar otros elementos que igualmente entran en juego. La mente es sólo uno de los tantos.
El aprendizaje es individual y colectivo y cada situación que creamos como humanos ya contiene las propias llaves que abrirán las puertas hacia el próximo nivel del juego que vivimos. Observemos detenidamente nuestro alrededor y escuchemos todos los símbolos y voces que esta vida nos ofrece a cada segundo. Algunas voces hablan muy fuerte, pero tengamos cuidado, pues en muchas instancias, esas vociferaciones y ruidos estridentes provienen de la mente humana, y su intención es distraernos, desconcentrarnos de los agradables aromas y de los armónicos sones que el Cosmos y la Tierra nos regalan a diario.

Madre Tierra

Madre Tierra
Foto de laTierra tomada desde la sonda japonesa Moon Orbiter Kaguya

Electric Storm

.......... En Marzo 02 de 2014, primera noche de Carnaval se derrama el cielo sobre la ciudad de Santa cruz de la Sierra, Bolivia. Estas imágenes pueden servir como un pequeño testimonio de lo que ocurrió.................. ...................................................... ...................................................... On March 2, 2014, on the first day of Carnival, it pours rain all over the city of Santa Cruz de la Sierra, in Bolivia. This footage may serve as a short testimony of what happened... Para facilitar su subida a Internet, la calidad de imágen se ha reducido notablemente. Espero lo disfruten!

Colores

..........................Tercer segmenro de "En el Cielo y en la Tierra"...........