La Nueva Era

"Hay señales inconfundibles de que en nuestro tiempo se está produciendo un acontecimiento mitológico-psicológico-histórico importante y extraordinario. Historiadores serios han anunciado el final de una Era, y nuestras incipientes mitologías proclaman el comienzo de otra -la de Acuario-; una Era llena de maravillas y anunciada por portentos. Lo que es seguro es que nuestras viejas dinastías mitológicas, las grandes tradiciones ortodoxas que han guiado y dado forma a la vida de los hombres en este planeta durante miles de años, han empezado a aflojar el dominio que ejercían sobre nuestra imaginación colectiva. Durante la mayor parte de nuestra historia la tendencia mitificadora del hombre ha estado anclada tanto en una proyección literal sobre el paisaje exterior como en formas culturales tradicionales. La primera ancla ya se ha soltado y estamos arrastrando la segunda, azotados por los vientos de cambio".

Stephen Larsen
La Puerta del Chamán

jueves, 14 de mayo de 2009

Divino Ser Humano

Cuando llegamos a este mundo, lo hacemos de manera pequeña y frágil. Traemos sí dentro toda la voluntad latente de incorporarnos al plano de la acción y de crear con nuestro propósito un discurrir personal y, aunque transitorio, hará parte de un complemento colectivo de pensamientos , acciones e ideas. Algunos serán conscientes de ello, otros no tanto, otros menos. Sea como sea, un sedante del propósito humano puede significar el anzuelo de la "realidad" que el ser va comprendiendo en el transcurso de su vida, con su crecimiento, educación y relaciones. Tanto así, que su mismo propósito puede ir moldándose a las circunstancias que lo vayan acompañando.

El plano terrestre fue diseñado en sus principios como un paraíso, no es sólo parte de un relato bíblico, sino un recuerdo ancestral que la humanidad lleva consigo desde su nacimiento en la divina Tierra. El ser humano, como una expresión física indivisible de su parte etérica divina.

La historia de los ángeles caídos nos puede simplificar el desdoblamiento del proyecto inicial, a manera de una tergiversación voluntaria o involuntaria de la condición humana a cambio de otras consignas en el plano terrestre. Se ha infringido mucho dolor y sufrimiento y, sobretodo, olvido por una condición primigenia natural del ser humano consigo mismo como ser completo e íntegro en sus comienzos.

De cualquier forma, siempre hay algo que ha impelido al ser humano, sin importar el camino que haya escogido, hacia la confección de un propósito mayor y, cuando nos referimos a mayor, queremos decir más allá de sus objetivos diarios y particulares. Ese algo, es un recuerdo lejano de su condición inicial, una especie de búsqueda que ya comienza desde el nacimiento. Es la madre quien hace recuerdo al infante y al adulto de donde provino, no solamente de una matriz física, sino espiritual.

Ser humano significa crecer y en ese transcurso de descubrimiento y expansión se dan muchos tropiezos. Muchas tácticas y técnicas acaban siendo usadas en la superación de los obstáculos terrenos, de forma individual y colectiva. Así, la persona va descubriendo con estudio y experiencia el funcionamiento de su realidad más próxima. Es a través del prójimo que va observando la dinámica de la integración de sus actos y experiencias a un nivel de grupo. Percibe, asimismo, que lo que funciona con uno, no necesariamente será valedero para otros.

Las posibilidades son vastas, aunque en numerosas ocasiones parezcan muy reducidas. Por cierto, es en este último punto donde radica uno de los mayores anzuelos distractivos de la atención humana y que bastante desasociego le ha traído.

Así que el infante se introduce en el mundo terrestre, se depara con un conjunto de personalidades en interacción conjunta, las más próximas ejerciendo gran influencia en el desarrollo de esta nueva persona. Se puede decir, que cada quien es capaz de dejar una marca de atracción o repulsión en el ser. Son estas dos fuerzas las que irán moldando y templando desde temprano el carácter de la persona, en especial, a través de sus expresiones y creencias.

Las sociedades en su conjunto han definido normas explícitas e implícitas de lo que esperan de sus miembros y la educación de la misma enfatiza estas circunstancias. Pero si hay algo que ha sustentado el avance de la humanidad como un todo ha sido siempre el trascender cualquier tipo de circunstancia. Quizá aquí radique el verdadero valor de las posibilidades reducidas. El aceptarlas o no hace parte de una elección personal, por más que hayan aquellos que se esfuerzan para que una mayoría esté expuesto a este determinismo.

Estas limitantes de la condición humana no dejan de ser un estímulo y desafío para algunos, quienes siempre osarán transgredir cualquier posibilidad, en un intento por recolocar al ser humano de vuelta a su estado original de gracia, hace tiempo olvidado.

Cuando la memoria y la razón de la humanidad tienden a aletargarse bajo el influjo de fuerzas antagónicas como la ignorancia y el temor, aparecen aquellos espíritus que se abren paso a través de cualquier contrariedad, como un recordatorio de la fuerza que todo ser humano lleva en su interior.

No cabe duda, que han habido muchos -y todavía los hay- que se han esforzado a lo largo de la historia para colocar en el ser humano el estigma de una naturaleza desviada. Aquí, la condicionante del miedo ha influenciado de gran manera la elaboración de una identidad colectiva, reforzada por traumas históricos y el debilitamiento progresivo de la auto-estima.

Sea como fuere, toda la maquinaria desplegada para reducir al hombre y a la mujer a su mínima expresión es completamente ineficaz cuando ambos comienzan a recordar y a expresar todo el fulgor que constantemente repica dentro de si mismos.

martes, 10 de febrero de 2009

MUNDO

Substancia maleable, alterable, rígida, indómita, materia, energía en movimiento. Árboles, hierbas, animales, joyas, gentes, metales. La oscilación del existir y del no-existir, dimensiones alternadas, conocimiento abundante, efímero y eterno. Poesía, canto, lirismo, pensamiento profundo y prosaico. Las enredaderas de la vida y de la muerte. A cada paso, muchas decisiones, quizá ninguna. Recuerdos vanos e intensos. En el crepúsculo, un breve sueño acaecido en medio de tantos otros. En vida, instancias construidas, momentos labrados, eventos creados, experiencias talladas e impresas, palabras pronunciadas, emociones dilapidadas, caminos y senderos recorridos, fuegos encendidos, rostros conocidos, cuerpos imaginados.


Todos escuchan tus sentencias y pensamientos, aunque hagan de cuenta que no. Atrás del forro de lo audible, resuena estrepitosamente hilos que se tejen por doquier y se juntan a todos los que ves y hasta ignoras.


Editas las páginas de tu vida. Otros las leen a diario, mientras caminas, digieres, duermes; te contuerces contigo mismo sin saber que otros hacen lo mismo y te acompañan.


Susurras al aire registrando tus latidos al viento. El mundo los percibe, los oye en la distancia. Hay muchos que al escucharlos, los absorben naturalmente. De ahí, nacerá una canción, triste, pesada, fulgurante, amena, pero nunca incapaz de ofrecerte una respuesta. Pues, el mundo vibra y ruge para vos. Cada momento te guía al próximo, latido tras latido, palabra tras palabra, crepúsculo tras crepúsculo. Lo inaudito, lo precoz. Forjaste el mundo desde tiempos inmemoriables; ahora, ni lo recuerdas. Esculpiste millones de realidades, en tu alrededor, en tu interior. Los sueños y las pesadillas vienen de tu pasado, de tu futuro, de lo que has vivido y dejado de hacer, de lo que te esfuerzas por ignorar, de aquello que, por momentos, consideras un crudo presente.


Todo responde a aquello que ebulle en ti, a veces, se magnifica, en otras instancias, recorre tímidamente. Tú eres el magma, la roca, la hoja, la corteza, la pluma, el plasma. Simplemente, no recuerdas. En ocasiones, lo harás. Vendrá el impacto de una imagen, una voz, una sensación, un matiz que te hacen remontar por otros senderos.


Tú escogiste lo que eres. Es tu papel. Sólo tuyo, tuyo y también del mundo. Pues, el mundo se esfuerza para que lo cumplas de la mejor manera posible. Imaginas poco lo cuanto se esfuerza. Tu madre, tu padre, los que te rodean son parte indivisible de ese mundo. Es ese mismo mundo el que te rocía con sus impresiones a diario, donde vives, donde trabajas, donde te alimentas, con sus sabores y sus ropas, sus ideas, sonidos, aromas, libros, películas, sus visiones y emociones.


Tú eres una manifestación del mundo. Él te provee el alimento material, mental y espiritual. Miles de millones de hombre y mujeres han trabajado a través de la historia y aún lo hacen a cada segundo, para darte la información, las razones y las manifestaciones físicas y psíquicas que en su momento necesitas y buscas, para confeccionar los elementos útiles de tu existir; te dan también sus problemas y lágrimas, con la profunda esperanza de que tú los acojas con cariño y quizá aparezcas con una solución. Tal vez no sea la que ellos esperan. Es de tu silencio, tu paz y de tu propio interludio que algunas luces se encienden. Ten certidumbre absoluta que habrán quienes escuchen. Serás testigo de tu propia influencia al percibir tus mismas palabras en "bocas ajenas", en sus actos, en sus pasos. Luego, percibes que el mundo comienza contigo y responde a tu altura.


Nunca creas cundo te digan que eres un mero mortal, un ego perecible en carne y hueso. Debes prepararte continuamente para responder a las pruebas y seguir con tu rol, el rol de un alma en cuerpo, como un disfraz virtual de un gran juego tridimensional, más allá del tiempo.

jueves, 29 de enero de 2009

RESPONSABILIDAD

La vida en si puede parecer caótica para muchos. Ciertamente, lo es. Las variables que se van presentando a lo largo de un plan o una directriz pueden enloquecer a los maníacos de un orden. Esto, si también envuelve la participación directa e indirecta de muchos participantes.

En una sociedad altamente mental, estructurada en sentido lineal, o sea, acostumbrada a procesos esquemáticos puntuales y secuenciales para la construcción de su realidad, se ha establecido consciente e inconscientemente un discurrir contrario al establecimiento caótico que la vida le plantea a la mente humana.

Muchos, angustiados y constantemente temerosos de su devenir, idealizan toda una serie de preceptos, normas, reglamentos y niveles que consigan -por lo menos, momentáneamente- regular ese "gran desorden". Normalmente, los maníacos controladores y reguladores del "gran desorden" suelen crear "gran confusión" en las personalidades de un grupo o territorio, en primeras instancias, como un paso -dentro de la esquematización mental de las sociedades, consideradas como un mero objeto de la sociología moderna- que exigirá de las "masas", medidas "radicales" para re-establecer un cierto orden perdido, acorde a la contextualización mental de algunos grupos de personalidades.

La personalidad humana casi siempre ha huido de aquella Luz interior, pues es demasiado candente y exige una constante lealtad ígnea a principios que escapan de las restricciones del cuerpo y de la mente.

Este comprometimiento consigo mismo/a recoloca a la personalidad sobre un eje que le da amplia libertad de pensamiento y acción. El caos deja de sonar extraño y los problemas y viscicitudes humanas pierden ese matiz grandilocuente; se tornan, por lo tanto, pequeños y administrables.

La mente es capaz de jugarle muchos juegos y trucos a una personalidad debilitada y temerosa, por la ausencia de "espíritu". Básicamente, es este tipo de personalidad la que deja que su mente tome cuenta de las circunstancias de su vida. No ve otros recursos en si misma, a no ser ese apetecible anzuelo del ego que la mente bien sabe estimular.

Así, se da una amplia separación entre las partes que integran al ser: personalidad/ego/cuerpo/mente/circunstancias/mundo. La desintegración de la "persona" se hace evidente. Los problemas y eventos del mundo son demasiado distantes y las circunstancias más próximas a la personalidad suelen ser lidiados de manera evasiva, para no afectar al ego. Es aquí, cuando las personalidades debilitadas coinciden en crear ciertos sistemas para solucionar sus problemas más inmediatos. Este problema, al final de cuentas, será lidiado por el sistema y no por las personalidades: transferencia de responsabilidad.

En territorios donde hay un gran porcentaje de personalidades debilitadas y/o fragmentadas a través de un transcurso muy inestable, adverso y hasta desesperanzador de buena parte de su historia -independiente de su estado social, civil, económico y político- surge una fuerte tendencia al populismo machista. El supuesto "lider macho", en este caso, es una proyección colectiva de aquella egrégora que caracteriza la personalidad del grupo en ese momento, con sus evasiones y debilidades, bien compensadas con el tamaño del ego y de la mente. Es aquí donde el ego supone que ya lo tiene todo controlado; es extenuante y exige gran energía mantener las cercas imaginarias del control de variables, pues frecuentemente aparecen las más inusitadas, inclusive en el momento más inesperado.

No es por nada que el ego se afane para cerrarle las puertas al Espíritu, pues es éste su mayor desembaudador. Si se ve a través de la historia humana, han habido y todavía hay sistemas y gobernantes que atacan con tenacidad a grupos religiosos y a sus clérigos en muchas partes del mundo: La ex-unión soviética, China, Cuba y en otros tantos, por no decir el resto, se los ha tratado de suplantar con el hedonismo, el nihilismo, las apetencias exacerbadas del comodismo y el fundamentalismo. Al final, el ego es sólo una herramienta dúctil de la mente descontrolada de una personalidad quebrada y temerosa.

Los sistemas, cualesquiera que sean, mientras mantengan líneas rígidas de control y subordinación poco podrán hacer para resolver los dilemas más profundos del ser humano, pues en un momento dado, reaparecerán otra vez en mayor grado, en la superficie.

La responsabilidad del maestro es para que el alumno halle de la mejor manera posible sus propias respuestas. Lo mismo hace el médico, pues él, por si solo, es incapaz de curar a quien sea. El buen médico es aquél que ayuda a fortalecer las defensas del cuerpo del paciente para que por si mismo salga victorioso de la afección que le aqueja.

Nadie posee en sus manos la salvación de otro u otros, sólo la de si mismo, que de por si ya es tarea por demás encomiable. Interesante es observar aquí que la patología de la personalidad cobre un altísimo precio por la resolución de los problemas ajenos.

Los "verdaderos" y grandes líderes no apuntan a sus propias poblaciones con el chantaje o con el fusil para que cambien. El cambio no se da a través de la fuerza y la imposición, debe darse primero en el corazón.

El lider debe ser plenamente responsable de sus palabras y de sus actos y para eso debe tener la habilidad de buscar su propia Luz, bien dentro. Sólo así, será capaz de no seguir ni aclamar las "sombras" ajenas.

Madre Tierra

Madre Tierra
Foto de laTierra tomada desde la sonda japonesa Moon Orbiter Kaguya

Electric Storm

.......... En Marzo 02 de 2014, primera noche de Carnaval se derrama el cielo sobre la ciudad de Santa cruz de la Sierra, Bolivia. Estas imágenes pueden servir como un pequeño testimonio de lo que ocurrió.................. ...................................................... ...................................................... On March 2, 2014, on the first day of Carnival, it pours rain all over the city of Santa Cruz de la Sierra, in Bolivia. This footage may serve as a short testimony of what happened... Para facilitar su subida a Internet, la calidad de imágen se ha reducido notablemente. Espero lo disfruten!

Colores

..........................Tercer segmenro de "En el Cielo y en la Tierra"...........